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Otro despertar

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Otro despertar

 Se miró al espejo y no se reconocía. Su cara le parecía extraña y una sensación de gran malestar invadió su cuerpo. No era que hubiese cambiado su rostro durante la noche, no; era otra cosa. 

Salió del cuarto de baño y se sentó en el sofá de la sala intentando olvidar; pero al cabo de unos instantes estaba de nuevo situada frente a ese cristal que la fotografiaba todas las mañanas: analizó cada rasgo, cada gesto, tocó su piel,...todo estaba igual, pero ella sentía que no era ella la que aparecía reflejada. No lo entendía y un miedo terrible la hizo huir en busca de su identidad a otro espejo y después a otro y otro. Un escalofrío recorrió su cuerpo; todos le decían lo mismo.

Se tumbó en la cama y el corazón empezó a latir con fuerza, deprisa. ¿ Qué le estaba pasando?. Miles de ideas desordenadas aparecían y desparecían en su mente. Se incorporó tratando de escapar de aquello, pero no era capaz; fuese a dónde fuese las sensaciones parecían perseguirla.  Encendió un cigarrillo y al rato lo aplastó contra el cenicero. No era posible que le estuviese ocurriendo a ella. Tomó su pulso y sintió las palpitaciones rápidas que ya notaba en su corazón. Le costaba respirar y la sensación de ahogo aumentó ese malestar que ya tenía.

Así no podía ir a trabajar, pensaba. Algo muy malo le estaba ocurriendo y necesitaba ayuda. Una ola de calor enrojeció su pálido rostro y con mano temblorosa cogió el teléfono. No recordaba el número que quería marcar y colgó. La respiración cada vez era más agitada, el corazón seguía latiendo deprisa y tuvo que agarrarse a la mesita que tenía al lado para no perder el equilibrio. Ahora su cabeza estaba como embotada y el frío le hizo ponerse una chaqueta a pesar de que fuera brillaba el sol y era verano.

Paseó de un lado a otro de la casa, sin rumbo, sin saber a dónde iba ni que quería. Se asomó a la ventana y la calle le pareció tan extraña como ella misma. Se retiró de golpe, cada vez más asustada. Volvió a sentarse sin entender y como una autómata cerró los ojos y respiró hondo. Permaneció así durante un buen rato, con la mente bloqueada, tratando de no pensar hasta que el sueño se apoderó de ella.

Al despertarse, pensó que todo había sido una pesadilla: ya era ella.

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Comentarios Otro despertar

muy bueno..el haberlo relacionado con 'el grito' de munch..una obra impresionante.
cursos cursos 11/01/2009 a las 19:02
Gracias, cursos.  "El grito" es una obra impresionante sobre la angustia:)

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